La guerra que no debe ser…
Marco Vinicio Jaime
“Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz.”
- Benjamín Franklin.
Nuevos sucesos conmocionan al mundo, y lo obligan de forma inédita a meditar profundamente en la ruta a seguir: la guerra o la paz. Ese es el dilema que enfrentan las naciones, incluso desde su interior, para alcanzar el consenso clave que les permita avanzar hacia el segundo objetivo, fundamental en la consecución a su vez de los estándares requeridos en bien de las presentes y venideras generaciones.
La conflagración que recrudece en el Medio Oriente, a consecuencia de una guerra intestina en Siria que se ha prolongado hasta la intervención de las potencias con mayor presencia política y militar del orbe, como es el caso de Estados Unidos, sus aliados Reino Unido y Francia, contra la opuesta poderosa nación de Rusia que lo defiende como el aliado que es, ha prendido las señales de alerta, luego del riesgo de una escalada mayor de violencia: la reacción ante el bombardeo infligido por ‘Occidente’ en señal de repudio al supuesto uso reciente de armas químicas del gobierno sirio que causó el deceso de más de 70 personas inocentes, en su lucha contra facciones rebeldes al régimen.









